“Actos imperdonables”

Actos Imperdonables de Recaredo Veredas(Recomendación escrita para el blog de Librería Canaima de Las Palmas de Gran Canaria.) Hay ocasiones en las que tomamos una decisión, una mínima y simple, que, sin apenas darnos cuenta, condiciona el resto de nuestra vida. Son actos en apariencia inofensivos, pero que la mayoría de las veces se convierten en definitivos por ese gesto descuidado, esa emoción súbita o esa palabra clave. Actos cotidianos que pueden además convertirse en imperdonables si sus consecuencias condicionan la vida de quienes nos rodean. Esta real e impresionante idea es de la que parte Recaredo Veredas para plantearnos los once relatos que componen “Actos imperdonables“, el libro que queremos recomendarles esta semana, un libro que sirve a Bartleby Editores para celebrar sus primeros 15 años en las librerías.

No es habitual que en el blog de Canaima les recomendemos libros de relatos, dados como somos a acercarles historias largas que les conmuevan o que, al menos, no les dejen indiferentes, pero la fuerza y la calidad con la que están escritos estos breves desgarros nos hace casi obligado hablarles de ellos.

Nada más comenzar con su lectura, el autor decide sobrecogernos al ofrecernos la historia de un enfermo terminal que tiene que tomar sus pequeñas decisiones cuando ya no hay futuro, ni para él, ni para el mundo. El paciente va anotando sus ideas en una suerte de inútil diario en el que recorremos su agonía a la par que asistimos al anunciado final de todo. Sin tiempo para respirar, conocemos, en el segundo de los relatos, la imposible relación de José y Marta, truncada por la cobarde decisión de él de no querer enfrentarse a la necesidad de Marta de formar una familia.

O el titulado “El Apaño” en el que el autor nos narra las trágicas consecuencias que sufre su protagonista al tomar la decisión de someterse a una complicadísima operación, debido al terror de padecer la enfermedad degenerativa que acabó con la vida de su madre. Historias terribles, pero narradas con una maestría genial y sorprendente, con un dominio de la creación de  los personajes impropio en un autor de tan corta experiencia. O mucho nos equivocamos o Veredas tiene un gran futuro en el mundo literario español.

Prepárense para estas once lecciones de vida, estos relatos sin piedad… estas once joyas literarias. Aunque, pensándolo bien, quizá produzca en ustedes un impacto tan enorme que consideren nuestra recomendación un  acto imperdonable.

«Durante toda mi niñez creí que mi padre había huido para siempre. Sin embargo, hace diez años, durante una larga temporada, le vi todas las tardes sentado en el salón. Ahora podrían preguntarse: ¿y qué? eso le ocurre a miles de huerfanitos de todo el mundo y supone el momento más emocionante de sus vidas. De repente aparece el viejo y todo cambia para siempre. (…) Pero este cuento no va de reconciliaciones ni de traumas familiares. Habla de cómo se devora un sapo o, lo que es lo mismo, una piedra, un trozo de granito.» Inicio del relato “Todos los sapos se tragan”.

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“Pasajero del final del día”

pasajero del final del díaCuando usamos el transporte urbano de un modo habitual y prolongado, podemos toparnos con diversos tipos de viajeros muy interesantes: en primer lugar aquellos que leen, escuchan música, juguetean con su Smartphone o sencillamente intentan poner la mente en pausa mirando por la ventana o una pantalla de televisión, sumergiéndose en su propio mundo y evitando así todo contacto con el resto de viajeros. Podemos encontrarnos también con aquellos que están muy atentos a las conversaciones vecinas por el puro placer de cotillear o por la necesidad de escuchar puntos de vista distintos a los suyos, aunque, en muchas ocasiones, el no poder intervenir para mostrar al resto de viajeros su visión de la vida, les suponga un verdadero suplicio. Y, aunque sean más difíciles de distinguir (y entre estos debo incluirme), también viajan aquellos que disfrutan observando furtivamente a las personas que les rodean, a la vez que imaginan vidas enteras para ellos.

Pedro, el protagonista (por cierto, librero de profesión) de la novela “Pasajero del final del día“, escrita por el carioca Rubens Figueiredo y editada por la estupenda editorial Rayo Verde, realiza cada viernes el mismo trayecto en autobús para pasar el fin de semana junto a su novia; un largo recorrido que le lleva a un lugar extramuros inhóspito, casi hostil, pero origen de revueltas ciudadanas necesarias y molestas al mismo tiempo. Pero eso está bien para Pedro: se ha convertido en una agradable rutina que le permite vivir con orden y sin sobresaltos en un barrio que le es por completo ajeno, pero al que no desea renunciar. En ese largo trayecto, Pedro reflexiona sobre su vida, el amor y la familia, a la vez que imagina las vidas de sus compañeros de viaje y trata de leer un relato del viaje de Charles Darwin por el Brasil.

Todo ello da pie a Figueiredo para construir una complicada, pero fantástica novela en la que distinguimos la crítica social, la biología y la buena literatura, y estas llevan al autor a crear un discurso interno, una continua reflexión en la que entramos sin apenas darnos cuenta, reconociéndonos en cada frase, a pesar de que el discurso del protagonista, sintácticamente perfecto, se nos antoje en ocasiones intrincado. Un libro impactante para aquellos lectores que disfrutan de las historias mínimas, de los pequeños dramas que encontramos a cada paso, sin olvidar mirar a nuestra sociedad y el papel que cada uno de nosotros juega en ella.