“La pecera” de Juan Gracia Armendáriz

_visd_0000JPG01L76Alcohol, humor, violencia, amor… hay que ser muy valiente para atreverse a crear una historia con estos ingredientes sin caer en la sensiblería, el buenismo o el ridículo. Pero no se trata de un aspirante a escritor que busca una historia impactante: hablamos de Juan Gracia Armendáriz, el narrador que fue capaz de, contándonos de un modo casi despreocupado su día a día, hacernos sentir cada síntoma de su enfermedad en Diario del hombre pálido; el mismo que supo narrar sin alharacas ni artificios la más pura soledad en la fascinante y premiada La línea Plimsoll (por desgracia hoy descatalogada y casi inencontrable).

Ya en el primer capítulo nos damos cuenta de que, en efecto, será duro leer esta novela: Miguel Quer conduciendo por una carretera secundaria, escuchando la tontorrona Ride like the wind, acelerando más y más porque el vodka le impide sentir el frío y el miedo, un conejo testarudo que se empeña en no apartarse y en morir inútilmente bajo su coche, unas luces de neón que anuncian una whiskería como una chispazo que le ilumina y ciega su mente, un lugar al que no debería entrar, pero entra. No importa lo que pase siempre que haya una gasolinera abierta donde pueda comprar más whisky.

Nunca sobrio, apenas vivo, pasaba en su pecera sus días este profesor de literatura cansado de las clases y de la literatura misma, «navegaba por el pestilente río del llanto y alcanzaba el mar de la ira; regresaba hasta la desembocadura del silencio para remontar el río cenagoso de la autocompasión, luego el nacedero del resentimiento», nadando y boqueando junto a su Ana, antes de que ella decidiera saltar y volver a convertirse de nuevo en persona.

Mientras continúo leyendo, sobrecogido revivo la escena en la que un enloquecido y borracho Joe (Jack Lemmon) busca en el invernadero la botella que quedó escondida entre las macetas en Días de vino y rosas de Blake Edwards, y vuelvo a sentir la terrible angustia de Don (Ray Milland) al destrozar su apartamento por esa botella de whisky que no aparece en Días sin huella de Billy Wilder. Y duele.

Pero sigo leyendo porque lo que leo es sorprendente, excepcional. A la agotadora lucha sin esperanza de quienes quieren sacar a Miguel de su pecera (aunque no lo recuerden, casi todos los alcohólicos tienen alguien que les aprecia y lucha para que se curen) se unen unos inteligentes monólogos de una deformada realidad, «realidad cubista reflejada en un espejo roto» (realidad de borracho) y a muchos momentos de una brillantez literaria apabullante en esta magnífica novela.

“La vida de las paredes” de Sara Morante

moranteEntrar en el enorme portal número 16 de la calle Argumosa significa sumergirse en un mundo de silencios y secretos, percibir la tenue luz que entra por la vidriera emplomada y el fuerte olor a madera envejecida y a alcanfor. Franquear el enorme portal mirando de reojo a la minúscula portería, subir despacio las escaleras para observar sin disimulo en cada piso la difícil vida de sus habitantes por un agujerito, como ese por el que Fernando Ruballo espía a María la bordadora.

En el número 16 de la calle Argumosa conviven el sufrimiento, la belleza, la locura y el amor: una pared llena de fotografías que esconden secretos que el niño de los López, segundo derecha, descubre a la pobre María; una hermosa mujer danzante rodeada de cuatro aves exóticas que deslumbra desde su vidriera en los días soleados; la Musa, la bella joven del ático, que en vano espera la vuelta de su artista; el comerciante del tercero derecha que añora a su madre y que sueña con montar su propia paragüería, pero aún más con encontrar el amor…

La sencilla, pero exacta narración y sus maravillosas ilustraciones (busco otro adjetivo menos usado, pero este se me antoja el más preciso) envuelven al lector de un modo irremediable hasta el punto de resultar imposible no percibir el tacto del papel pintado de sus paredes, no apreciar cómo la sonata Arpeggione de Schubert va invadiendo las estancias del piso de la propietaria del edificio, Berta Noriega, o no sentir el alocado terror que al pobre Emilio le provocan las cuatro gárgolas.

El enorme talento de Sara Morante consigue avivarnos los cinco sentidos con esta comunión perfecta entre palabra e imagen. Un libro que ha conseguido sobrecogernos, pero sobre todo enamorarnos. Una experiencia fascinante.

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“El niño que se desnudó delante de una webcam” de José Serralvo

EL-NIÑO-QUE-SE-DESNUDO-DELANTE-DE-UNA-WEBCAM(Publicado en el blog de Librería Canaima.) Sin duda hay que hacer un ejercicio de valentía para afrontar la lectura de un libro como el que hoy queremos recomendarles. Sabemos que no, no es fácil enfrentarse a un tema tan delicado como el de la pornografía infantil y su relación con las redes sociales, pero al encontrarnos con esta dura novela, tan cruel como inteligente, no hemos querido caer en la tentación de cerrar los ojos a la realidad y gracias a ello hemos descubierto una desasosegante, pero magnífica novela.

En “El niño que se desnudó delante de una webcam“, del andaluz José Serralvo y editada por Los Libros del Lince, asistimos al descarnado discurso de un joven testigo protegido por el FBI ante el Comité del Senado de los EEUU, en el que durante cuatro horas nos descubre aspectos siniestros del infierno: el cómo y el por qué acabó por convertirse en una víctima (aunque también sería correcto llamarlo estrella) de la pornografía infantil.

Dave Thimberthirdleg, nacido en la misma camilla en la que su madre solía dar masajes con final feliz a sus clientes gordos y viejos, nos va desvelando su infancia como quien pide perdón por existir, pero al mismo tiempo, con cierta ironía descreída, con ese leve toque de autoafirmación que la crueldad genera en ocasiones en quienes la sufren. Mientras avanzamos en la lectura de las innumerables vejaciones a las que Dave es sometido por una brutal violencia intrafamiliar y escolar, nos vamos haciendo conscientes de que se trata de un niño capaz de encontrar belleza en cualquier pequeño rincón de un mundo sórdido.

La deslumbrante narración, sangrante y adictiva, está salpicada de pequeñas historias, algunas repulsivas, otras tiernas, que en ningún momento permiten que decaigan su ritmo ni su calidad, obligando al lector, de un modo inteligente, a continuar desesperadamente con la lectura del discurso de Dave y a replantearse seriamente su postura ante ciertos temas cruciales. ¡Atrévanse y sabrán lo que es bueno!

“Suburbana” de Claudio Mazza

Suburbana(Publicado en el blog de Librería Taiga.) En numerosas ocasiones hemos tenido la oportunidad de leer narraciones sobre la historia reciente de la Argentina, sobre la barbarie de la dictadura, los miles de detenidos y desaparecidos, las leyes que no hicieron la esperada justicia. Desgarradas o asépticas, justicieras o conciliadoras, crueles o luminosas, inteligentes o simples, estas narraciones no son si no la demostración de la enorme y perceptible cicatriz que esos hechos dejaron en la piel de la gran mayoría de argentinos.

Es probable que a un lector de esta parte del mundo le provoque cierta pereza acercarse de nuevo a una obra de un escritor argentino y a una parte de su historia (pero, ¿no es acaso también nuestra historia?), pero desde Taiga os recomendamos que superéis ese prejuicio para que no os perdáis esta deliciosa novela.

Renzo lleva doce años viviendo en Madrid, exiliado, cuando debe volver a Buenos Aires porque el Viejo está muy grave. En un instante, como en un fogonazo, Renzo percibe la enorme factura que ha generado la distancia y aunque él no desea dejarse atrapar por los recuerdos entiende que es el único modo de comprender su presente. Lo que no espera es la aparición de Alma, hija del Viejo, su hermana de cuya existencia nada sabía.

Junto a Alma él trata de desentrañar la historia de su familia para una hermana que no pudo vivirla: los años del asado del Viejo que conseguía juntar a toda la familia, la fortaleza práctica de una madre que no acaba de derrumbarse, la necesidad de pasar desapercibidos a causa del miedo atroz que se incrustó en ellos… Mientras comparten la enfermedad del Viejo, Renzo habla y Alma escucha, pero cuando esta le regala su cuaderno, Renzo descubre una historia muy diferente a la suya, la de quienes eligieron no vivir en el permanente disimulo y sufrieron las consecuencias.

La aparente sencillez de su lenguaje (solo aparente) y la narración perfectamente estructurada la convierten en una novela rica, inteligente, tierna, sugerente… como la ha definido un compañero librero, soberbia.

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“Con el sol en la boca” de Matías Néspolo

Cubierta-Con-el-sol-en-la-boca-ok1-209x300El Tano Castiglione, el Negro Brizuela y su chica, la Negra Mercedes son tres jóvenes universitarios bonaerenses que, consumidos por el hartazgo que les produce la mediocridad de su generación en particular y de la sociedad argentina en general, son víctimas del hambre de fuga, de las ganas de escapar para recuperar la sensación de estar vivos. Y mientras fuman, beben y aman como si ya apenas importara nada, sueñan con los planes liberadores de montar un chiringuito playero en el Brasil.

Mientras la pareja, entre copa y copa, se dedica desprecios cada vez menos amorosos, Tano trata de pensar mientras masca hielo, quizá buscando un sentido al hecho de estar perdiendo a Verónica, de ser totalmente incapaz de comer solo ni aunque le acompañen unos versos de Mallarmé o de sentirse tan vacío, tan de más como un punto en una página sin texto. Algunas veces, Tano va donde Movie, un antiguo militante de la izquierda perseguida durante las dictaduras, capaz de aburrir a las vacas contando historias de aquellos años, pero que, sin que sepa muy bien por qué, le transmite paz.

El Tano, casi siempre incapaz de imaginar las consecuencias de sus actos, se muestra convencido de que su hermano mayor Genaro le prestará los 15000 dólares que necesita para su viaje iniciático, pero cuando este lo manda “bien a la concha de su madre”, Tano va donde su viejo, don Fabio, un alcohólico arruinado y que poco a poco se va dejando morir en su chacra. Ante las carcajadas sardónicas del padre, el ofuscado Tano decide llevarse la Ford Rural del viejo y un cuadro valioso que cuelga en el salón que pudre a quien lo posee.

Y de repente, la historia cambia. Como si el narrador se sintiera incapaz de terminar el puzle que ha comenzado, cede la palabra a cada uno de los protagonistas de la historia para que vayan colocando su propia pieza hasta completarlo. Con una riqueza de registros impresionante, Matías Néspolo, de un modo lúdico y brillante, nos va permitiendo conocer hasta el más mínimo detalle de una sórdida historia unida sin remedio a la historia reciente de Argentina.

Una novela redonda que, una vez superada la dificultad que puede suponer en ocasiones un lenguaje puramente argentino, se lee con el placer que proporcionan las grandes novelas.

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“En la cabeza de Bruno Schulz” de Maxim Biller

en_la_cabeza_de_bruno-schulz1Bruno Schulz está indignado. Ha llegado a la ciudad una persona que dice ser Thomas Mann, pero él sabe que no puede ser verdad. El gran escritor alemán no puede ser ese cretino que anda ufano por la ciudad tan pagado de sí mismo. Sí, tiene que ser un impostor, un doble que apenas guarda parecido con el Nobel. Bruno Schulz quiere que el insigne autor de “La Montaña Mágica” sepa que un usurpador ha llegado a Drogóbich y que con cada una de sus bravatas, socava su reputación.

Se ha convencido de que ha de escribirle una carta, pero no una cualquiera: la carta exacta que, además de servir de aviso de lo sucedido, sirva para que Mann pueda apreciar la gran calidad de sus escritos, el desbordante talento que Schulz cree poseer. Y es cierto. Entrando en la cabeza de Schulz nos damos cuenta de que no es un tipo normal, sino una mente creativa, superdotada… y enferma. Porque en la cabeza de Schulz el rumor del ir y venir del mar se expande hacia el mundo entero. En la cabeza de Schulz es el miedo el único motor que se permite manejar todos sus movimientos en el penumbroso sótano en el que habita. En la cabeza de Schulz tiene cabida (es la única en la que podría caber) el apasionado amor por la pobre Helena, tan sucia y repugnante.

En esta brevísima novela editada por minúscula, el escritor alemán de origen ruso y ascendencia judía Maxim Biller, nos invita a compartir los pensamientos de un profesor de dibujo dominado por el miedo que está, pese a que él crea lo contrario, a punto de convertirse en una hoja en blanco.

Brillante, sorprendente, impactante. Una de esas lecturas que se quedará en tu cabeza dando vueltas y más vueltas… como en la de Schulz. (Publicado en el blog de Librería Taiga de Toledo.)

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Las lecturas de Enara: “Las aventuras de Ulises” de Geronimo Stilton

 

Sobrecubierta Ulises:Maquetación 1Título: “Las aventuras de Ulises”

Autor: Geronimo Stilton.

Editorial: Destino

Edad: A partir de 10 años.

Hola lectores, llevo mucho tiempo sin recomendar libros y hoy voy a hacerlo. Pero antes os tengo que decir el motivo porque llevo tanto tiempo sin escribir: tengo que admitir que me daba un poco de pereza, pero no es solo eso, también sucede que no había leído ningún libro que me gustara tanto como el que os voy a recomendar.

Este libro me ha parecido muy interesante y me ha enganchado hasta el final. Se titula “Las aventuras de Ulises” de Geronimo Stilton y  es una adaptación para niños del famoso libro “La Odisea” de Homero, escrita hace casi tres mil años.

Narra el extraordinario viaje de vuelta a Ítaca (la isla griega donde Ulises es rey) y las aventuras que vive el protagonista y sus compañeros que lucharon con él en la guerra de Troya. Con la ayuda de la diosa Atenea y gracias a su astucia y valentía, consigue superar todos los peligros que se va encontrando a lo largo de su viaje: enfrentarse al cíclope Polifemo, sobrevivir a los terribles hechizos de la maga Circe, escapar de las garras de los monstruos del mar Escila y Caribdis, superar la atracción de las hermosas pero odiosas Sirenas, alejarse del fortísimo pero no correspondido amor de la ninfa Calipso… Y lo único que le hace seguir adelante y no tirar la toalla es pensar en que un día volverá a ver a su mujer Penélope y a su hijo Telémaco.

No es la historia que más me ha gustado en mi vida pero sinceramente es una de las que más. La forma de contarla, el lenguaje que usa, las ilustraciones típicas de Geronimo Stilton y las aventuras peligrosas e increíbles convierten este relato en una lectura fascinante para niños a partir de 10 años, pero como siempre digo es mejor leerla con un adulto por el vocabulario tan difícil que usa y la cantidad de nombres difíciles de recordar que aparecen en el libro (pero no hay problema, al final hay un pequeño diccionario donde podemos consultar quién es quién).

En resumen: se podría decir que Ulises es un héroe que me ha hecho disfrutar de verdad del libro y seguramente os hará disfrutar a vosotros también.