¡Melisande! ¿qué son los sueños?

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?En ocasiones no resulta fácil de explicar el impulso que nos hace meter en la mochila un libro y no otro cuando nos volvemos a casa al cerrar la librería: una reseña apasionada (acertada o no), la recomendación de otro librero o la presencia de un autor que en alguna otra ocasión ha conseguido removernos son a menudo causas suficientes para generar esos impulsos. Pero hay otro factor importante que puede impulsar definitivamente a un librero a leer un libro a pesar de no saber nada de la obra en sí ni de su autor: la sincera apuesta de un editor independiente, comprometido y amante de su trabajo.

Esto último fue lo que consiguió que estuviéramos esperando con verdadero afán la publicación de una novela que, en sí misma, no tenía demasiadas posibilidades de destacar entre las demasiadas (y muchas veces prescindibles) novedades que se reciben cada día en la librería. La ópera prima de un crítico literario norteamericano, de 73 años, habitante de Israel… pero es enorme el agradecimiento hacia su editor Luis Solano, de Libros del Asteroide, por habernos “convencido” de leer esta obra tan sencilla y tan hermosa.

No exageramos si decimos que leer “¡Melisande! ¿Qué son los sueños?” de Hillel Halkin supone una experiencia sobrecogedora, porque desde la primera página nos seduce con la historia de tres jóvenes amantes de la literatura y la escritura, que comienzan una juvenil, pero difícil relación a tres bandas de amor y afecto en la Nueva York de los años cincuenta. Los versos de un poema de Heinrich Heine sirven a Hoo (a modo de magdalena de Proust) para rememorar ese trío maravilloso e imposible que formó desde el Instituto con Ricky y Melisande, y narrarnos así toda su historia, implicándonos de un modo involuntario, pero irremediable. Porque resulta muy complicado no sentirse involucrado, en el medio de los acontecimientos por un autor que lo narra todo con aparente desapego, pero con un enorme afecto por sus protagonistas.

Este librero tiende a ser algo exagerado en sus comparaciones cuando una novela le ha apasionado, pero lo cierto es que Halkin consigue con esta novela hacer recordar a la literatura de nuestro amado Richard Yates, la literatura de la frustración ante los retos de la American Way of Life, y de la ansiedad por ver cumplidos los sueños; la de los personajes perfectos, creíbles… en definitiva, la literatura de los grandes narradores norteamericanos.

(Publicado en el blog de Librería Taiga.)

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En el bosque

En el Bosque de Katie Kitamura¿Por qué será que los buenos lectores amamos tanto las historias que nos sitúan entre la espada y la pared? ¿Cómo es posible que disfrutemos tanto con lecturas que nos producen tanta congoja? ¿Por qué, si la mayoría de nosotros odiamos las pesadillas, encontramos tanto placer en historias claustrofóbicas y desasosegantes? Este librero, como buen adicto a la lectura, se ha hecho estas preguntas y alguna más en cada ocasión en la que ha caído en sus manos una novela como la que queremos recomendarles hoy: una novela dura, terrible, pero magnífica. “En el bosque” de Katie Kitamura, editada por Sexto Piso, es otro de esos casos en los que, aunque con el corazón encogido, no podemos dejar de leer hasta la última página, a pesar de que sospechemos que tampoco entonces encontraremos la paz.

Y es que desde las primeras páginas tenemos el aviso de lo que se avecina: en una colonia africana en la que sus nativos comienzan a despertar contra el usurpador blanco, conocemos a Tom, un joven nacido en una enorme granja, rodeado de sirvientes (casi esclavos), que nunca se ha planteado el bien o el mal de su modo de vida, y a su padre el amable, pero inflexible dueño y señor de todo cuanto puede verse. Por radio comienzan a llegarles encendidos mensajes, soflamas que hablan de rebelión y libertad, pero ellos apenas les hacen caso, ya sea por incredulidad o por puro desconocimiento. Durante un tiempo, todo sigue igual, pero la llegada a la casa de una joven blanca destinada a agradar a Tom marca el comienzo de la caída, el desplome de todo lo establecido, de todo lo que Tom ha conocido hasta entonces. De un modo cruel (con momentos realmente espantosos, aunque contados con maestría), la autora introduce a Tom, su padre y Carine en la vorágine de liberación y venganza en la que se ha convertido el país (no sabemos cuál, tampoco importa… puede ser cualquiera).

Kitamura, joven periodista estadounidense de origen japonés, recrea en la novela una atmósfera que, inevitablemente, nos recuerda a la más angustiosa novela (a nuestro parecer) del sudafricano J. M. Coetzee (Premio Nobel de Literatura en 2003): “Desgracia“, en la que su protagonista no deja de sufrir por su hija, una joven blanca que lucha por su derecho a seguir cultivando una tierra en la que sus habitantes ya no permiten el más mínimo rasgo de dominación del hombre blanco, aunque este haya sido ya derrotado y expulsado.

En “En el bosque“, la autora usa un lenguaje seco, crudo, tan cortante que en ocasiones daña, pero tan hermoso que nos es casi imposible abandonar su lectura una vez hemos comprendido la candidez de Tom, la gélida sonrisa de la chica, la imposible opulencia del padre y la loca impiedad de los juramentados. Prepárate, porque esta lectura posiblemente te dolerá, pero te hará disfrutar de auténticos momentos de buena literatura.

(Publicado en el blog de Librería Canaima)