Delhi no está lejos

Esta semana os proponemos un viaje. Uno de esos que no se hacen con maleta, cheques de viaje y mentalidad occidental, sino a través de la lectura de historias pequeñitas, de acompañar a ciertas personas en los días comunes de su vida. Marchemos, pues, a la India, a la pequeña ciudad de Pipalnagar. Allí vamos a conocer a Arun, un joven que consigue sobrevivir con las pocas rupias que le paga su editor por reescribir novelas de serie B para el mercado indio y que observa la vida través del balcón de su minúscula y descascarillada habitación, su ventana al mundo. Salir de aquel lugar e intentar una carrera de escritor en la capital es su ilusión.

Pero Arun es un hombre enormemente humano dispuesto a compartir todo lo suyo con quien lo necesita, pero no de un modo occidental (ese que necesita del reconocimiento social de la bondad), sino como algo totalmente natural. Es incapaz de ganarse la vida de un modo deshonesto y no duda en compartir el poco espacio del que dispone con Suraj, un joven estudiante epiléptico que estudia duro para superar su gran examen, y con Kamia, casi una niña, casada con un anciano que le es totalmente ajeno y que comercia con su cuerpo sin pasión, pero sin repugnancia. Tres personas que nunca hablan de la miseria en la que están obligados a vivir, que no se quejan de las penurias, sino que se aportan la fuerza suficiente unos a otros para poder sobrevivir de una manera casi feliz.

Con ellos tres recorreremos las calles de Pipalnagar, las de cualquier ciudad de esa India que no está habitada solamente por ladrones, mendigos y gurús, sino que está poblada de gentes que no tiene casi nada, pero que viven con esperanzas (y sin prisas) de realizar sus sueños y que saben apreciar el amor y la amistad.

En definitiva, un libro exquisito, una pequeña joya que hoy recuperamos gracias a la Editorial Automática (otra de esas editoriales pequeñas e independientes de las que nos hemos enamorado casi a primera vista), escrita hace casi medio siglo por Ruskin Bond, un autor que, si bien no es demasiado conocido en nuestro país, goza de un enorme prestigio entre los escritores indios contemporáneos y ha sido premiado en numerosas ocasiones. Esperamos con ganas nuevas ediciones de sus obras.

Recomendación publicada el 21 de mayo para los amigos de Librería Taiga, Toledo.

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Los peces no cierran los ojos

Erri de Luca, Los peces no cierran los ojosOs dejo la recomendación que he publicado para mi amigo Alberto de la Librería Taiga (Toledo):

“El libro que os queremos recomendar en esta ocasión quizá os haga recuperar el álbum de fotos de aquellas vacaciones tan especiales o preguntaros si fue real aquella tarde tan hermosa, pero esa no es nuestra intención. Lo que queremos conseguir es que disfrutéis de un libro escrito con una sutileza aplastante (si se nos permite la contradicción).

“Los peces no cierran los ojos” es una visita a los recuerdos de infancia de su autor, hace cincuenta años, a un verano vivido a caballo entre la pesca, la playa y los libros. Pero no se limita a narrar unos acontecimientos como los que cada uno de nosotros ha vivido, sino que de un modo delicado nos muestra el descubrimiento (casi traumático) del mundo adulto, de la justicia, de la vida, del amor…

Con la sencillez del joven poeta que hoy sigue siendo, Erri de Luca, uno de los autores italianos contemporáneos más importantes y que más nos han apasionado desde Ítalo Calvino, nos trae en esta breve novela el momento de su vida en el que su edad comenzó a contarse con dos cifras, es decir, comenzó a terminar la infancia. Un momento en el que una idea de justicia basada en el castigo y la redención supuso el primer enfrentamiento y la primera decepción con el mundo adulto. Pero también un momento en el que experimentó el primer beso, el primer amor, el de una joven norteña amante de los animales y los libros que veraneaba en una isla frente a las playas de “su” Nápoles, una ciudad “invivible, pero insustituible” como dijera Joaquín Sabina de Madrid.

Una novela inteligente y delicada, en la que, como en la conmovedora “El día antes de la felicidad” (si te apetece escuchar la recomendación de este libro que hice en 2009 para la Cadena SER en Navarra, puedes hacerlo aquí), vivimos historias mínimas, reconocibles, escritas sin nostalgia, pero con una gran belleza.”