“Matilda” de Roald Dahl

Matilda de Roald DahlTítulo: “Matilda

Autor: Roald Dahl.

Editorial: Alfaguara Juvenil

Edad: + de 10 años.

Hola lectores:

Hace mucho tiempo que no escribo en el blog (ya no tengo 8 años, sino 10) porque he pasado un tiempo sin leer demasiados libros que me hayan gustado tanto como para recomendarlos. Además, ando un poco vaga… pero ya he vuelto. Intentaré seguir un buen ritmo de recomendaciones (según los libros).

Hoy os voy a recomendar “Matilda“, de Roald Dahl, un libro que mientras lo estás leyendo te vas imaginando cosas divertidas, bonitas e incluso tristes. Matilda es una niña de cinco años muy inteligente para su edad y sus padres no saben que lo es. La tratan muy mal, la desprecian y no les gusta que lea libros (cosa que a Matilda le encanta). Su profesora, la señorita Honey, empieza a darse cuenta de que Matilda es superdotada. De hecho, la señorita Honey quiere que Matilda suba de curso hasta 1º de primaria para que no se aburra en clase ya que se sabe todo lo que aprenden los otros niños porque lee mucho y está todo el día en la Biblioteca.

La directora del colegio es la horrible señora Trunchbull que trata fatal a los niños (en mi opinión si odia a los niños no debería ser directora de un colegio de niños). Cuando la señorita Honey dice a la Trunchbull que Matilda es superdotada, esta no está de acuerdo y desde entonces empieza a hacerle la vida imposible a Matilda. La señorita Honey no se rinde, va a contárselo a los padres de Matilda que tampoco se lo creen (son muy tontos). Como la Trunchbull es muy mala Matilda está tan enfadada que sin darse cuenta vuelca un vaso de agua encima de la Trunchbull y se da cuenta de que tiene poderes. Ya no puedo contar más porque si no os destripo el libro.

El libro me ha gustado porque es una historia muy bonita y divertida. Los dibujos parecen estar pintados por un niño (como Matilda), aunque están pintados por un señor mayor llamado Quentin Blake, que dibujaba sobre todo para los libros de Roald Dahl, como vimos en la recomendación de “El superzorro“. Lo recomiendo para niños mayores de 10 años o más pequeños si lo leen con su madre o su padre (o con un diccionario, aunque es más aburrido) porque hay palabras que ni yo entendí.

Bueno y eso es todo amigos, hasta la próxima recomendación, espero que no pase demasiado tiempo.

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“Bajo el techo que se desmorona” de Goran Petrovic

Bajo el techo que se desmorona de Goran PetrovicLa imagen de infinidad de cascaritas de cal, casi imperceptibles, lloviznando desde el techo del Cine Sutjeska, desde la imagen del universo, el sol y la luna que lo adornan, es la metáfora de la que se sirve Goran Petrovic para narrarnos la caída del régimen comunista de la antigua Yugoslavia, la desilusión y el desvalimiento de sus gentes y que justifica todo el genial libro que os queremos recomendar en esta ocasión: “Bajo el techo que se desmorona“, editado por Sexto Piso, es un libro (¿novela, historia, memorias…?) que centrándose en las historias mínimas, en detalles sin importancia que suceden en un anticuado cine, recorre momentos cruciales de la vida de un país, de un continente, de todos nosotros en general.

Centrando la mirada en el Cine Uranija, y en su acomodador, el servil y siempre ausente Simonovic, el autor, con un refinadísimo sentido del humor y una cercanía muy difícil de conseguir, nos habla de cada una de las personas que han sido importantes en él. Así conocemos a su fundador, el zapatero y comerciante Laza Jovanovic quien con una apuesta comercial disparatada (comprar miles de botas izquierdas del ejército que nadie quiere a la espera de que aparezcan las botas derechas) consigue el dinero para construir el Hotel Jugoslavija en la calle principal de la ciudad, con una fastuosa sala de cine en la parte trasera. O también podemos conocer al camarada Avramovic, un antiguo y destacado militante de la Liga de los Comunistas, tan acostumbrado a las reuniones del Partido y a sus votaciones que conserva el tic de levantar el brazo derecho en cualquier momento, lo que le lleva a ocupar cargos importantes, pero también propicia su caída en desgracia: tan solo depende del momento en el que el bueno de Avramovic levante el brazo.

Se suceden las descripciones divertidas y sutiles de personajes entrañables y disparatados (quién sabe por qué nos vienen a la mente películas como “Amarcord” de Fellini o “Splendor” de Ettore Scola), como la de la increíble pareja de inmigrantes Gagui y Dragan: este es incapaz de leer los acostumbrados subtítulos de las películas extranjeras y pide a Gagui que le cuente qué dicen los personajes y Gagui lo hace con un cariño enorme; tanto que, poco a poco, se va alejando de la realidad de lo que se lee en pantalla para ir inventando unas historias cada vez más alocadas, pero seguro de que emocionarán a Dragan. Todo ello molesta al aburrido señor Dordevic que, en su rectitud de hombre de bien, mete sus narices donde no le llaman y recrimina constantemente a Gagui que engañe a su amigo.

Con un hermoso estilo narrativo y una calculada candidez, el autor deja abierta la puerta a que indaguemos tras cada uno de estos personajes y situaciones para encontrar un reflejo de la historia de su país, de sus gentes capaces de los gestos más hermosos y de las más crueles maldades (en la narración no se olvida de mirar a algún que otro “personajillo” poderoso capaz de sembrar terror con tan solo ofrecer un cigarrillo de su pitillera).

Una verdadera joya tan breve que podréis leerla en un suspiro, pero estamos seguros de que si os animáis a sumergiros en ella, no os conformaréis con eso y querréis saborear sus distintas lecturas, volviendo adelante y atrás, quedándoos atrapados bajo ese techo desvencijado y triste.

Goran Petrovic

(Publicado en el blog de Librería Taiga de Toledo.)

La mala luz

La mala luz de Carlos CastánQuien se enfrente a la primera novela de Carlos Castán sin conocer sus relatos, movido tan solo por el atractivo texto que sus editores han escrito en la contraportada del libro, posiblemente se sienta algo decepcionado, ya que en ella se anuncia el libro como un “vertiginoso thriller”, lo cual está muy lejos de la realidad, según la opinión de este librero. Sin embargo, quien conozca la obra anterior de Castán y no se deje arrastrar por falsas expectativas, se encontrará con una auténtica  joya literaria en la que, sí, hay un asesinato, pero este y su investigación no son si no las trágicas circunstancias en las que el protagonista de la novela deberá aprender a moverse, evitando por completo el uso narrativo del ritmo trepidante y las normas de la literatura “negra y criminal”.

En “La mala luz“, editada por Destino acompañamos a sus protagonista en su vuelta a su Zaragoza natal (nos encanta que cada día más novelistas se atrevan a desarrollar el escenario de sus novelas en ciudades medianas o incluso pequeñas de nuestro país), recién separados «todavía con la marca de la alianza en el dedo, ese anillo de piel algo más pálida que funciona para el mundo como una especie de emblema de soledad recién estrenada y moderadamente vergonzante». Cada uno porta su propio monstruo que poco a poco irá comiéndose sus vidas. Jacobo, alegre artista y mujeriego, vive su retorno con un creciente terror hacia la muerte que le irá impidiendo vivir su vida. Su amigo, el narrador cuyo nombre no conocemos, intenta protegerle con su sola presencia, dándole lo único que posee ahora: su tiempo.

Durante una de esas noches de pánico y locura, Jacobo es asesinado de un modo incomprensible y brutal. El intento de buscarle una explicación, de comprender la muerte de su amigo, reviviendo el pasado y sus propias huellas en el mundo, se convertirá en el único objetivo de su vida. Pero lejos de realizar una investigación policial para descubrir el culpable de la muerte de Jacobo (que sin duda se lleva a cabo, pero lejos de nuestro escenario), el protagonista realiza un viaje a la propia vida de Jacobo, a sus decisiones y sus abandonos.

La mala luz“, esa que se instala en los momentos en los que ya casi nada importa, en los que se puede palpar el miedo a caer en el abismo; esa mala luz que los protagonistas no consiguen reforzar, convierte esta novela en un libro intimista, pausado, acobardado a ratos, pero escrito con una maestría asombrosa que proporciona momentos literarios excepcionales. Como nos comentó hace unas semanas un amigo de la librería, «es de ese tipo de libros que todo amante de la escritura querría haber escrito».

(Publicado en el blog de la Librería Canaima).