“Pietra viva” de Leonor de Recondo

Para un escritor con mucho oficio, novelar la vida de un personaje histórico es una tarea relativamente simple: el secreto radica en documentarse bien sobre el personaje escogido y, tomando los hechos más significativos de su vida, crear una trama entretenida e inusual. Pero lo que ya no resulta tan fácil (ni tan habitual) es que ese escritor decida tomar un pequeño detalle de la vida de ese personaje y recrearlo de un modo sencillo, sincero y bello, sin dejar de atrapar al lector desde sus primeras líneas.

Pietra vivaEsto es, ni más ni menos, lo que ha conseguido la joven violinista y escritora francesa Leonor de Recondo (quien por cierto estará en nuestro país la primera semana de noviembre) en su deliciosa novela “Pietra viva” que ha editado minúscula, una de esas editoriales que, sin rubor lo confesamos, nos han conquistado convirtiéndose en nuestras favoritas. Si alguien se acerca a este libro sin conocer a su autora, podrá pensar que, al tratar de la vida del famosísimo escultor Michelangelo Buonarrotti, se halla ante una obra magna que trate de recorrer toda su vida y su obra, pero nada más comenzar su lectura se dará cuenta de que en la novela no encontraremos más que un episodio en la vida del famosísimo escultor tan breve como intenso.

La búsqueda del mármol perfecto para la tumba del Papa Julio II en las canteras de Carrara (Toscana) tras la pérdida del ser más hermoso que conoció en su vida, el bello monje Andrea, hacia el año 1505, es el punto de partida para que el huraño escultor sienta de un modo intenso la enorme misantropía que domina su vida, pero al mismo tiempo descubra que es capaz de experimentar unos sentimientos que creía vetados para él. Cierta admiración por la vida rústica y dura de los picapedreros, una desconcertante ternura por un niño algo molesto y cargante y un sentimiento muy parecido a la amistad que surge hacia un ser humano (o quizá no), Cavallino, descoloca al artista y lo devuelve a la felicidad de «poner finalmente el cincel sobre el bloque y volver de nuevo a esculpir, hallarse en lo más vivo de la piedra, en lo más vivo de la carne».

Una hermosa novela, una historia mínima (o no tanto) sobre un personaje enorme, que sabía extraer las figuras encerradas en la piedra y que necesitaba crear para estar vivo. Un disfrute.

(Publicado en el blog de Librería Taiga de Toledo.)

leonorLeonor de Recondo (1976) es violinista. Después de asistir al Conservatorio de Música de Nueva Inglaterra, con sede en Boston (1994-1997), empieza a dedicarse a la música de cámara y se interesa por los maestros del barroco, cuyo repertorio estudió en el Conservatorio de Bruselas. Posteriormente toca con los más prestigiosos conjuntos barrocos franceses (Les Talens Lyriques, Le Concert d’Astrée, Les Musiciens du Louvre, Le Concert Spirituel, Les Folies Françoises) y dirige la ópera de Purcell Didon et Enée en la Opéra national de Montpellier (2009). En 2005 fundó con el tenor Cyril Auvity el conjunto barroco L’Yriade. Además de Pietra viva, ha publicado La Grâce du cyprès blanc (2010), ambientado en Grecia, y Rêves oubliés (2012), sobre el exilio vasco de 1939, que recibió el Prix littéraire des lycéens et apprentis de Bourgogne en 2013.

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“Lo que a nadie le importa” de Sergio del Molino

lo-que-a-nadie-le-importaEn innumerables ocasiones hemos leído la historia de la vida de un antepasado del escritor y casi siempre son lecturas que conmueven por la recuperación de un tiempo perdido (en la mayoría de las ocasiones, ya olvidado) y por el alto grado de identificación con lo leído que conseguimos alcanzar. Pero pocas veces recordamos haber disfrutado tanto como con este libro que más que tratar de crear el retrato de un héroe (o un antihéroe, lo mismo da) intenta que seamos cómplices en la reconstrucción de un personaje que difícilmente podría formar parte de la historia, siendo como fue un soldado temeroso e inseguro, un hombre formado de silencios y sin ambiciones, capaz de ser infiel a su esposa con un paisaje.

«Calla, que de ti no quiero ni que me cierres los ojos.»

Partiendo de esta terrible frase, las últimas palabras que José Molina (no Pepe, no Pepón ni Pepito, siempre José) dirijió a su esposa la Currita, Sergio del Molino va construyendo el retrato de su abuelo en el que no trata de justificar sus actos para dignificar su memoria, sino que trata de buscar respuestas a los enigmas que su propia vida le ha planteado, comprendiéndose de ese modo (sin culpabilizar, eso sí) un poquito más. Recorremos con él un itinerario en el que nada sobra y que nos lleva desde el deprimido barrio zaragozano de El Gancho a la Batalla del Ebro, a la madrileña Cuesta de Embajadores, pasando por la segunda planta de El Corte Inglés o a la Sierra de Madrid.

La enorme calidad narrativa y la gran belleza en el lenguaje, acompañada de una indisimulada crudeza, consiguen que paladeemos cada página como si se tratara de uno de nuestros mejores recuerdos de infancia, a menudo compuestos a partes iguales, por felicidad, vergüenza y sensación de libertad. No os perdáis este magnífico libro. (Publicado en Los Libreros Recomiendan)