“El patio inglés” de Gonzalo Garrido

Elpatioinglés2ePara escribir una novela sobre un tema tan desgarrador y complicado como el intento de suicidio de un hijo apenas salido de la adolescencia, son necesarias grandes dosis de atrevimiento, de dureza y de calidad narrativa. Si alguna de estas tres cualidades falla, podemos estar seguros de que el libro fracasará. Por esa razón, y lastrado por los prejuicios sobre todo aquello que se escribe aquí y ahora, pensé que la osadía de Gonzalo Garrido de lanzarse de cabeza a narrar una historia como esta era demasiado descarada e incluso temeraria.

Pero al poco de comenzar a leer “El patio inglés” me fui dando cuenta de que me había equivocado, de que Garrido no solo es un escritor atrevido, fuerte y con la suficiente calidad como para afrontar el tema que desee sin caer en lugares comunes y soluciones facilonas, sino que es capaz de tratar un tema tan delicado como este con rigor y sensibilidad sin dejarlo caer en el marasmo de la sensiblería.

El autor nos plantea seguir la historia a través de dos voces casi superpuestas: la del padre, al que imaginamos sentado junto a la cama de hospital en la que su hijo lucha por vivir (o tal vez por morir), que, triste, murmura una suerte de monólogo tratando de encontrar respuesta a tantas preguntas; la otra, la del hijo que quedó escrita en el diario de sus últimos meses, que no busca si no un sentido a tanta incertidumbre. Lo que podría convertirse en un discurso previsible, se nos muestra como una inesperada y cruda narración que muestra la evolución de los personajes a través de su asombro ante la vida y sus vacíos. Una novela pequeñita (como su autor siempre la define), pero tan creíble, real e inteligente que no necesita más para enganchar y sobrecoger.

Eso sí, lectores en momentos delicados, abstenerse.

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