“El niño que se desnudó delante de una webcam” de José Serralvo

Sin duda hay que hacer un ejercicio de valentía para afrontar la lectura de un libro como el que hoy queremos recomendarles. Sabemos que no, no es fácil enfrentarse a un tema tan delicado como el de la pornografía infantil y su relación con las redes sociales, pero al encontrarnos con esta dura novela, tan cruel como inteligente, no hemos querido caer en la tentación de cerrar los ojos a la realidad y gracias a ello hemos descubierto una desasosegante, pero magnífica novela.

En “El niño que se desnudó delante de una webcam“, del andaluz José Serralvo y editada por Los Libros del Lince, asistimos al descarnado discurso de un joven testigo protegido por el FBI ante el Comité del Senado de los EEUU, en el que durante cuatro horas nos descubre aspectos siniestros del infierno: el cómo y el por qué acabó por convertirse en una víctima (aunque también sería correcto llamarlo estrella) de la pornografía infantil.

Dave Thimberthirdleg, nacido en la misma camilla en la que su madre solía dar masajes con final feliz a sus clientes gordos y viejos, nos va desvelando su infancia como quien pide perdón por existir, pero al mismo tiempo, con cierta ironía descreída, con ese leve toque de autoafirmación que la crueldad genera en ocasiones en quienes la sufren. Mientras avanzamos en la lectura de las innumerables vejaciones a las que Dave es sometido por una brutal violencia intrafamiliar y escolar, nos vamos haciendo conscientes de que se trata de un niño capaz de encontrar belleza en cualquier pequeño rincón de un mundo sórdido.

La deslumbrante narración, sangrante y adictiva, está salpicada de pequeñas historias, algunas repulsivas, otras tiernas, que en ningún momento permiten que decaigan su ritmo ni su calidad, obligando al lector, de un modo inteligente, a continuar desesperadamente con la lectura del discurso de Dave y a replantearse seriamente su postura ante ciertos temas cruciales. ¡Atrévanse y sabrán lo que es bueno!

(Publicado en el blog de Librería Canaima.)

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“Suburbana” de Claudio Mazza

En numerosas ocasiones hemos tenido la oportunidad de leer narraciones sobre la historia reciente de la Argentina, sobre la barbarie de la dictadura, los miles de detenidos y desaparecidos, las leyes que no hicieron la esperada justicia. Desgarradas o asépticas, justicieras o conciliadoras, crueles o luminosas, inteligentes o simples, estas narraciones no son si no la demostración de la enorme y perceptible cicatriz que esos hechos dejaron en la piel de la gran mayoría de argentinos.

Es probable que a un lector de esta parte del mundo le provoque cierta pereza acercarse de nuevo a una obra de un escritor argentino y a una parte de su historia (pero, ¿no es acaso también nuestra historia?), pero desde Taiga os recomendamos que superéis ese prejuicio para que no os perdáis esta deliciosa novela.

Renzo lleva doce años viviendo en Madrid, exiliado, cuando debe volver a Buenos Aires porque el Viejo está muy grave. En un instante, como en un fogonazo, Renzo percibe la enorme factura que ha generado la distancia y aunque él no desea dejarse atrapar por los recuerdos entiende que es el único modo de comprender su presente. Lo que no espera es la aparición de Alma, hija del Viejo, su hermana de cuya existencia nada sabía.

Junto a Alma él trata de desentrañar la historia de su familia para una hermana que no pudo vivirla: los años del asado del Viejo que conseguía juntar a toda la familia, la fortaleza práctica de una madre que no acaba de derrumbarse, la necesidad de pasar desapercibidos a causa del miedo atroz que se incrustó en ellos… Mientras comparten la enfermedad del Viejo, Renzo habla y Alma escucha, pero cuando esta le regala su cuaderno, Renzo descubre una historia muy diferente a la suya, la de quienes eligieron no vivir en el permanente disimulo y sufrieron las consecuencias.

La aparente sencillez de su lenguaje (solo aparente) y la narración perfectamente estructurada la convierten en una novela rica, inteligente, tierna, sugerente… como la ha definido un compañero librero, soberbia.

(Publicado en el blog de Librería Taiga.) 

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“Con el sol en la boca” de Matías Néspolo

El Tano Castiglione, el Negro Brizuela y su chica, la Negra Mercedes son tres jóvenes universitarios bonaerenses que, consumidos por el hartazgo que les produce la mediocridad de su generación en particular y de la sociedad argentina en general, son víctimas del hambre de fuga, de las ganas de escapar para recuperar la sensación de estar vivos. Y mientras fuman, beben y aman como si ya apenas importara nada, sueñan con los planes liberadores de montar un chiringuito playero en el Brasil.

Mientras la pareja, entre copa y copa, se dedica desprecios cada vez menos amorosos, Tano trata de pensar mientras masca hielo, quizá buscando un sentido al hecho de estar perdiendo a Verónica, de ser totalmente incapaz de comer solo ni aunque le acompañen unos versos de Mallarmé o de sentirse tan vacío, tan de más como un punto en una página sin texto. Algunas veces, Tano va donde Movie, un antiguo militante de la izquierda perseguida durante las dictaduras, capaz de aburrir a las vacas contando historias de aquellos años, pero que, sin que sepa muy bien por qué, le transmite paz.

El Tano, casi siempre incapaz de imaginar las consecuencias de sus actos, se muestra convencido de que su hermano mayor Genaro le prestará los 15000 dólares que necesita para su viaje iniciático, pero cuando este lo manda “bien a la concha de su madre”, Tano va donde su viejo, don Fabio, un alcohólico arruinado y que poco a poco se va dejando morir en su chacra. Ante las carcajadas sardónicas del padre, el ofuscado Tano decide llevarse la Ford Rural del viejo y un cuadro valioso que cuelga en el salón que pudre a quien lo posee.

Y de repente, la historia cambia. Como si el narrador se sintiera incapaz de terminar el puzle que ha comenzado, cede la palabra a cada uno de los protagonistas de la historia para que vayan colocando su propia pieza hasta completarlo. Con una riqueza de registros impresionante, Matías Néspolo, de un modo lúdico y brillante, nos va permitiendo conocer hasta el más mínimo detalle de una sórdida historia unida sin remedio a la historia reciente de Argentina.

Una novela redonda que, una vez superada la dificultad que puede suponer en ocasiones un lenguaje puramente argentino, se lee con el placer que proporcionan las grandes novelas.

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“En la cabeza de Bruno Schulz” de Maxim Biller

Bruno Schulz está indignado. Ha llegado a la ciudad una persona que dice ser Thomas Mann, pero él sabe que no puede ser verdad. El gran escritor alemán no puede ser ese cretino que anda ufano por la ciudad tan pagado de sí mismo. Sí, tiene que ser un impostor, un doble que apenas guarda parecido con el Nobel. Bruno Schulz quiere que el insigne autor de “La Montaña Mágica” sepa que un usurpador ha llegado a Drogóbich y que con cada una de sus bravatas, socava su reputación.

Se ha convencido de que ha de escribirle una carta, pero no una cualquiera: la carta exacta que, además de servir de aviso de lo sucedido, sirva para que Mann pueda apreciar la gran calidad de sus escritos, el desbordante talento que Schulz cree poseer. Y es cierto. Entrando en la cabeza de Schulz nos damos cuenta de que no es un tipo normal, sino una mente creativa, superdotada… y enferma. Porque en la cabeza de Schulz el rumor del ir y venir del mar se expande hacia el mundo entero. En la cabeza de Schulz es el miedo el único motor que se permite manejar todos sus movimientos en el penumbroso sótano en el que habita. En la cabeza de Schulz tiene cabida (es la única en la que podría caber) el apasionado amor por la pobre Helena, tan sucia y repugnante.

En esta brevísima novela editada por minúscula, el escritor alemán de origen ruso y ascendencia judía Maxim Biller, nos invita a compartir los pensamientos de un profesor de dibujo dominado por el miedo que está, pese a que él crea lo contrario, a punto de convertirse en una hoja en blanco.

Brillante, sorprendente, impactante. Una de esas lecturas que se quedará en tu cabeza dando vueltas y más vueltas… como en la de Schulz.

(Publicado en el blog de Librería Taiga de Toledo.)

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Las lecturas de Enara: “Las aventuras de Ulises” de Geronimo Stilton

 

Título: “Las aventuras de Ulises”

Autor: Geronimo Stilton.

Editorial: Destino

Edad: A partir de 10 años.

Hola lectores, llevo mucho tiempo sin recomendar libros y hoy voy a hacerlo. Pero antes os tengo que decir el motivo por el que llevo tanto tiempo sin escribir: tengo que admitir que me daba un poco de pereza, pero no es solo eso, también sucede que no había leído ningún libro que me gustara tanto como el que os voy a recomendar.

Este libro me ha parecido muy interesante y me ha enganchado hasta el final. Se titula “Las aventuras de Ulises” de Geronimo Stilton y  es una adaptación para niños del famoso libro “La Odisea” de Homero, escrita hace casi tres mil años.

Narra el extraordinario viaje de vuelta a Ítaca (la isla griega donde Ulises es rey) y las aventuras que vive el protagonista y sus compañeros que lucharon con él en la guerra de Troya. Con la ayuda de la diosa Atenea y gracias a su astucia y valentía, consigue superar todos los peligros que se va encontrando a lo largo de su viaje: enfrentarse al cíclope Polifemo, sobrevivir a los terribles hechizos de la maga Circe, escapar de las garras de los monstruos del mar Escila y Caribdis, superar la atracción de las hermosas pero odiosas Sirenas, alejarse del fortísimo pero no correspondido amor de la ninfa Calipso… Y lo único que le hace seguir adelante y no tirar la toalla es pensar en que un día volverá a ver a su mujer Penélope y a su hijo Telémaco.

No es la historia que más me ha gustado en mi vida pero sinceramente es una de las que más. La forma de contarla, el lenguaje que usa, las ilustraciones típicas de Geronimo Stilton y las aventuras peligrosas e increíbles convierten este relato en una lectura fascinante para niños a partir de 10 años, pero como siempre digo es mejor leerla con un adulto por el vocabulario tan difícil que usa y la cantidad de nombres difíciles de recordar que aparecen en el libro (pero no hay problema, al final hay un pequeño diccionario donde podemos consultar quién es quién).

En resumen: se podría decir que Ulises es un héroe que me ha hecho disfrutar de verdad del libro y seguramente os hará disfrutar a vosotros también.

“Lo que no aprendí” de Margarita García Robayo

«Habían pasado dos días y nadie hablaba de lo de mi papá.
La noche anterior me había dedicado a perseguir a mi mamá: me planté a su lado cuando lavó los platos, cuando miró la novela y hasta cuando se sentó a orinar. Le insistí que me dijera qué era lo que no podíamos contarle a nadie. Ella se hacía la sorda, me ignoraba, hasta que en medio de un bostezo me dijo:
-Lo que le pasa a tu papá.
-¿Y qué le pasa?
-Que a veces se muere.
Y después siguió como si nada.»

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Ser niño y vivir cada momento como tratando de desentrañar un misterio enorme es algo que todos hemos sentido alguna vez en nuestra vida y por eso resulta tan fácil identificarse con Caty, protagonista de esta pequeña, pero intensa novela, aunque sus misterios infantiles y los nuestros se parezcan tan poco.

Cartagena de Indias, Colombia, principios de los noventa, un padre taciturno y medio brujo, pero entregado a resolver los problemas del mundo; una madre fuerte, pero capaz de alarmarse hasta el extremo si escucha a alguien decir que hay que hablar; las hermanas mayores, las mellas, tan arquetípicas que pareciera que tan solo viven para aprender a casarse; un hermano tan pequeño y repelente que ni hablar de él merece la pena; un vecino influyente y poderoso convencido de que Pablo Escobar se entregará y un jipi ufano, aunque claramente desnortado. Todo ello sumado a una curiosidad inagotable y a una inocencia en ocasiones irritante, son las pequeñas piezas con las que Catalina trata de construir ese pequeño edificio que es su infancia, mostrándonoslo con las armas que tiene una niña como ella para luchar contra la oscuridad del espíritu: la claridad y la franqueza.

En una sorprendente y breve segunda parte, Margarita García Robayo traza una especie de juego metaliterario en el que se plantea, años después y ya fallecido su padre, la reconstrucción del edificio derruido, añadiendo a los cimientos ya fijados los recuerdos de los otros, tan distintos que asustan. Quizá no se trate más que de buscar un modo distinto de completar el mismo puzle.

Con una belleza lingüística y una originalidad notable, la novela cuenta con algunos momentos fascinantes que, a pesar de no coincidir en edad, lugar ni época, consiguen recordar a la maravillosa Ana de la película de Víctor EriceEl espíritu de la colmena”, que para mí es, desde ya lo confieso, la mejor película de la historia del cine español. Una vez más, una hermosa propuesta de la editorial Malpaso que, al menos conmigo, acierta de pleno en cada libro que edita.

“Clases de baile para mayores” de Bohumil Hrabal

HrabalIgual que algunas veces me he dado cuenta de que me enamoraba de un libro por su sintaxis perfecta, su ritmo marcado y una historia coherente, otras veces lo que me ha fascinado es exactamente lo contrario, y no quiero decir que sea mejor ni peor, que quién soy yo para calificar de esa manera un libro, y quienes lo hagan seguramente tendrán que rendir cuentas a los lectores cuando ellos también se dejen seducir por su locura, la del auténtico monólogo: un estilo muy teatral, desde luego, pero mucho menos usado en la ficción para contar historias del pasado… para contar las andanzas de un viejo libertino como hace en “Clases de baile para mayores” el checo Bohumil Hrabal, el viejo bebedor con alma de crápula, que cantaba y bailaba cuando no escribía sus geniales novelas y que fue capaz de contar su vida sin realmente escribir una autobiografía, como hizo en “Bodas en casa“, en la que la protagonista era su esposa que lo protegió, lo ayudó y acarreó con todos los inconvenientes que provoca en quienes le rodean la vida de un escritor: meses sin ver un duro, horarios tan intempestivos que resulta imposible hacer el más mínimo plan, el prestigio social entre los vecinos que no hace más que bajar; no os vayáis a creer que la vida del escritor es fácil, menos aún si este bebe como toda la tripulación de un barco pirata… aunque habrá quién me diga «pues yo conozco a muchos escritores y son muy normales, como tú y como yo», a lo que yo suelo contestar «eso será porque no conoces a Hrabal», el autor checo que después de obtener cierto prestigio internacional fue represaliado por la Checoslovaquia comunista a pesar de lo cual nunca dejó de crear, incluso fue capaz, a pesar de las enormes dificultades, de escribir en esa época la que para mí fue su mejor obra y una novela que debe formar parte de la historia de la Literatura Universal como “Una soledad demasiado ruidosa“, y nunca dejó de mirar su país con los ojos de la memoria, siempre mirando a lo lejos para discernir parte de la bondad que él recordaba y del mundo que sabía ya perdido, amante como era de narrar pequeñas anécdotas que a lo mejor no le sucedieron, pero que mostraban con total sinceridad a su Chequia y sus gentes, con una genial capacidad para convertir en entrañables las historias que contaba, por muy terribles que nos parezcan vistas desde el siglo XXI, desde una sociedad saturada, pero insatisfecha, indignada, pero incapaz, o al menos esa es lo que este humilde librero cree que Hrabal pensaría si no hubiera muerto hace 18 años al caer de un quinto piso; que si se suicidó o no siempre ha sido una tema que a mí me ha parecido innecesario y lo verdaderamente importante fue la pérdida tan enorme que el hecho supuso para las letras checas y europeas, que ya no podrán contar con locuras tan fascinantes como esta “Clases de baile para mayores” que podemos leer gracias a Nórdica Libros; o quizá sí, que vaya usted a saber si existe por ahí, en algún rincón de este continente, un escritor que sea capaz de hacernos reír, sobrecogernos y contar historias tan sencillas como impactantes; pero, querido lector, hace rato que te escucho desde mi ordenador protestar porque no entiendes cómo se me ha ocurrido la locura de recomendar un libro de esta manera, a lo que, algo ufano lo reconozco, te contestaré que se trata, tan solo, de un humilde y pequeño homenaje al estilo que Hrabal usó en este magnífico libro para contarnos, como si nos hubiéramos encontrado con él en la barra de su cervecería favorita, la historia de su vida; pero sobre todo, ten en cuenta que si esta recomendación te ha gustado, aunque solo sea un poquito, el libro te apasionará.

“Los pasos que nos separan” de Marian Izaguirre

Los pasos que nos separan(Texto escrito para los amigos de Librería Canaima de Las Palmas de Gran Canaria.) Continuando con el repaso de las pequeñas joyas que nos trajo 2014 y que todavía no hemos tenido ocasión de recomendarles, hoy les traemos una novela deliciosa llena de buena literatura, pero sobre todo llena de vida. La bilbaína Marian Izaguirre, que ya nos había emocionado con su particular retrato del mundo libresco durante la posguerra en “La vida cuando era nuestra” (Lumen, 2013), nos propone un viaje nostálgico e iniciático al mismo tiempo en su reciente “Los pasos que nos separan” también editada por Lumen.

Salvador, famoso escultor catalán, convertido en un anciano seguro de que su hora ya ha llegado. Eulàlia, su ama de llaves (quizá algo más que eso, quizá su protectora), y una casa acogedora, pero excesiva desde que murió Edita, su gran y único amor. Ambos se sienten desamparados, «solos, desorientados como pájaros heridos» junto a sus cuadros, esculturas y recuerdos. Es demasiado difícil no viajar en la memoria hasta Trieste en 1920, donde Salvador y Edita se conocieron y nunca más pudieron separarse, a pesar de todo lo sucedido. Es complicado no pensar en el café Strabone, en el violonchelo que queda atrapado en la puerta giratoria como quedan atrapadas sus miradas. Un instante, solo eso, pero suficiente para que Salvador tenga la certeza de que nunca será de nadie más que de Edita, a pesar de su origen eslavo, de su fortaleza, de su marido.

Marina, joven jipi inconsecuente y despreocupada, de buena familia. O así debería ser, pero no lo es. Está embarazada. Quiere retroceder, no estar en la Menorca de finales de los setenta, no con esas relaciones y compromisos a los que no supo decir que no. Ya todo era distinto: en apenas dos meses la expulsaron de un paraíso de diversión e inocencia. Quiere acabar con el problema, pero sabe que ir a Londres es caro, demasiado si además ha de hacerlo en secreto. Desembarca en Barcelona y busca un trabajo, cualquier cosa que le ayude a huir de sus errores, incluso acompañar en su viaje por el norte de Italia a un viejo y silencioso escultor.

Estos dos personajes tan lejanos, pero tan cercanos en lo que de verdad importa, inician un recorrido por el Adriático en el que bisoñez y experiencia no son más que las dos caras de una misma moneda, buscando lugares, momentos, recuerdos y personas que seguramente desconocen haber sido tan importantes en la vida de Salvador. Un viaje desesperado y amargo, pero luminoso y esperanzador. Quizá el futuro no sea tan oscuro.

Con un estilo cercano y sincero, a pesar de (o habría que decir gracias a) su prosa exquisita y muy elaborada, Marian Izaguirre consigue hacernos vibrar con esta bella historia de amor, amistad y lealtad.

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“El jardín” de Ismael Grasa

9788496457935(Texto escrito para Librería Taiga de Toledo) Ya han terminado las fiestas (¿he oído decir por fin?). Esperamos que hayas disfrutado, formulado tus buenos propósitos para el 2015 y leído mucho. Nosotros lo hemos hecho. El poco tiempo del que hemos dispuesto lo hemos dedicado a rebuscar de entre las muchas novedades los libros que merecieran la pena ser traídos aquí en este nuevo año. Y la verdad es que hemos encontrado unos cuantos: novelas, relatos, cantos, “autoficción”, economía… poco a poco irán apareciendo todos por este espacio de recomendaciones, no te apures.

Uno de los que más nos ha impresionado por su mezcla de inteligencia y sencillez ha sido “El jardín” de Ismael Grasa, editado por Xordica, una maravilla formada por cinco relatos breves sin florituras, directos y hondos. Vidas pequeñas de personas en apariencia sin ninguna relevancia, historias casi insignificantes, pero que, con apenas nada, adquieren una importancia vital en las que la única salida es encontrar un motivo para la esperanza. Retazos de vidas narrados por Ismael Grasa con tanto cuidado y tanta maestría que, de forma creciente, nos envuelven y casi nos hipnotizan.

En estos relatos, seguimos a Miguel, el vigilante de un colegio y muy aficionado a los problemas de lógica, en su vida aparentemente llena de inteligencia, aunque esta no sea lo que parece. O nos enfrentamos a la sorprendente decisión de Víctor de dejar la caja de ahorros para vivir como un rudo hombre de campo, con la loca idea de huir de un mundo estúpido, pero en la que tan fácil es encontrarse con otro mundo igual de estúpido, aunque esté poblado de jabalíes, huertos o la matanza de San Martín.

El autor nos mete en la piel Julián, un chaval de apenas 15 años encargado de deshacerse de unos trastos de casa de su querida tía y que, por sus miedos de torpe adolescente ve en Emilio, el trapero del barrio, a la imagen misma del mal. Participamos de los proyectos de futuro de un estudiante y su novia Nora, tan ilusionantes como quietos y estancados por la falta de coraje, de vida. «Las cosas suceden en otra parte, nunca aquí» le escupe Nora para intentar sacarlo del letargo. El libro termina con la vida del joven jardinero que, en plena educación sentimental, se halla en el punto de mira de una organización religiosa.

Cinco pequeños momentos de cinco vidas diminutas que tienen tanto de las de todos nosotros, que se nos cuelan y nos hacen revivir los días en que buscamos una salida. Narrados con un lenguaje preciso, en ocasiones aséptico, pero muy inteligente y acertado.

Un libro brillante que habrá que releer pronto.

Foto tomada de El Heraldo (autor: Óliver Duch).
Ismael Grasa. Foto tomada de El Heraldo (autor: Óliver Duch).

“El impostor” de Javier Cercas

impostor(Texto escrito para los amigos de Librería Canaima de Las Palmas de Gran Canaria.) ¿Cómo han entrado en este 2015? Esperamos que lo hayan hecho con buen pie y con muchas y esperanzadoras intenciones. Es posible que entre otros deseos se encuentre (¿por qué no?) el de leer más que el último año. Si este es su caso, desde Librería Canaima queremos ayudar a que al menos este propósito se cumpla, comenzando el nuevo año de la mejor manera que sabemos, esto es, recomendándoles un libro con el que disfrutar.

El que les traemos en esta ocasión ha estado presente en casi todas las listas de los mejores libros editados en 2014 publicadas por los diferentes medios de comunicación tradicionales y digitales: se trata de “El impostor” de Javier Cercas, editado por Literatura Random House, una gran novela sin ficción (sí, eso es posible) del autor de la exitosa novela “Soldados de Salamina“. En ella, conoceremos en profundidad la vida de Enric Marco, un hombre que logró engañar a todo el mundo al crear para sí un pasado como deportado y prisionero en el campo de concentración de Flossenburg, llegando a presidir la Amical de Mauthausen (asociación que agrupa a los exdeportados republicanos de los campos de concentración del nazismo, sus familiares y amigos) hasta el año 2005 en el que fue desenmascarado.

Javier Cercas nos cuenta en la novela cómo durante años se negó a la posibilidad de escribir un libro sobre un personaje tan impopular después de que su impostura fuese descubierta, ya que no quería defenestrar a nadie, ni rehabilitarlo, ni tan siquiera entenderlo: alguien capaz de crear un personaje, un pasado, por su irremediable necesidad de aparecer en la foto, de ser apreciado y admirado no merece convertirse en el centro de atención. Pero… ¿no es esto exactamente lo que hacen los escritores?

De acuerdo, ellos juegan con la mentira para crear literatura, una verdad universal con la que entretener, divertir o educar a los lectores. Pero… ¿no es algo parecido a lo que hizo MarcoCercas comienza así a darse cuenta de los paralelismos que encuentra entre su propia vida de escritor y la de Enric Marco, desarrollando una interesantísima reflexión sobre si la verdad es tan necesaria cuando el efecto que una mentira produce es tan noble como llevar a las generaciones posteriores el horror del Holocausto nazi.

Vamos siguiendo, junto al autor, la investigación que este realiza sobre la figura de Marco, sobre sus mentiras y su necesidad de crear una historia paralela, siempre forjada con pequeñas verdades, con el único fin de dirigir sobre sí el foco de atención, y de este modo vemos cómo el intento de obtener una explicación comprensible por parte del autor da varias vueltas sobre sí mismo como si de una bufanda que aprieta su cuello se tratara. Una excepcional manera de dar a conocer a un gran impostor (en días como estos en los que tan de moda está ese otro farsante al que apodan “el pequeño Nicolás”) sin olvidar que quizá cada uno de nosotros tiene algo más de impostor de lo que está dispuesto a reconocer.

Un libro brillante, que además de hacernos disfrutar, nos obliga a reflexionar sobre la memoria histórica, la sociedad y la importancia de la verdad. Una excelente manera de iniciar un gran año de lecturas. 

Fotograma del documental "Ich bin Enric Marco" (2009) de Santiago Filol y Lucas Vermal
Fotograma del documental “Ich bin Enric Marco” (2009) de Santiago Filol y Lucas Vermal