“Los pasos que nos separan” de Marian Izaguirre

Los pasos que nos separan(Texto escrito para los amigos de Librería Canaima de Las Palmas de Gran Canaria.) Continuando con el repaso de las pequeñas joyas que nos trajo 2014 y que todavía no hemos tenido ocasión de recomendarles, hoy les traemos una novela deliciosa llena de buena literatura, pero sobre todo llena de vida. La bilbaína Marian Izaguirre, que ya nos había emocionado con su particular retrato del mundo libresco durante la posguerra en “La vida cuando era nuestra” (Lumen, 2013), nos propone un viaje nostálgico e iniciático al mismo tiempo en su reciente “Los pasos que nos separan” también editada por Lumen.

Salvador, famoso escultor catalán, convertido en un anciano seguro de que su hora ya ha llegado. Eulàlia, su ama de llaves (quizá algo más que eso, quizá su protectora), y una casa acogedora, pero excesiva desde que murió Edita, su gran y único amor. Ambos se sienten desamparados, «solos, desorientados como pájaros heridos» junto a sus cuadros, esculturas y recuerdos. Es demasiado difícil no viajar en la memoria hasta Trieste en 1920, donde Salvador y Edita se conocieron y nunca más pudieron separarse, a pesar de todo lo sucedido. Es complicado no pensar en el café Strabone, en el violonchelo que queda atrapado en la puerta giratoria como quedan atrapadas sus miradas. Un instante, solo eso, pero suficiente para que Salvador tenga la certeza de que nunca será de nadie más que de Edita, a pesar de su origen eslavo, de su fortaleza, de su marido.

Marina, joven jipi inconsecuente y despreocupada, de buena familia. O así debería ser, pero no lo es. Está embarazada. Quiere retroceder, no estar en la Menorca de finales de los setenta, no con esas relaciones y compromisos a los que no supo decir que no. Ya todo era distinto: en apenas dos meses la expulsaron de un paraíso de diversión e inocencia. Quiere acabar con el problema, pero sabe que ir a Londres es caro, demasiado si además ha de hacerlo en secreto. Desembarca en Barcelona y busca un trabajo, cualquier cosa que le ayude a huir de sus errores, incluso acompañar en su viaje por el norte de Italia a un viejo y silencioso escultor.

Estos dos personajes tan lejanos, pero tan cercanos en lo que de verdad importa, inician un recorrido por el Adriático en el que bisoñez y experiencia no son más que las dos caras de una misma moneda, buscando lugares, momentos, recuerdos y personas que seguramente desconocen haber sido tan importantes en la vida de Salvador. Un viaje desesperado y amargo, pero luminoso y esperanzador. Quizá el futuro no sea tan oscuro.

Con un estilo cercano y sincero, a pesar de (o habría que decir gracias a) su prosa exquisita y muy elaborada, Marian Izaguirre consigue hacernos vibrar con esta bella historia de amor, amistad y lealtad.

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