“Un sábado con los amigos” de Andrea Camilleri

Un sabado con los amigos_135X220Cada uno de nosotros, a la hora de afrontar un libro, tiene una debilidad. La mía, desde hace muchos años: los reencuentros. Sé que no soy nada original y que no es por casualidad que tanto en el cine como en la literatura se puedan encontrar infinidad de títulos cuyo mayor interés es el reencuentro de los miembros de una familia o de un grupo de amigos.  Son tantos los que nos han hecho disfrutar (por suerte muchos más de los que hemos padecido, aunque también los haya habido) que hacer una lista completa resultaría interminable y aburrido, pero cada uno de ellos nos ha dejado su pequeño poso de hiel.

En este caso, quien se adentra en el abismo del reencuentro es el veteranísimo escritor siciliano Andrea Camilleri, creador del famoso Comisario Salvo Montalbano, que tantas horas de placer ha proporcionado a los lectores amantes de la novela policíaca, quien a sus más de ochenta años escribió en 2009 (aunque no haya llegado a nuestro país hasta el pasado verano) “Una noche de sábado“, una de esas novelas sin Montalbano, sin Vigàta, sin el humor y la ironía acostumbradas que él escribe casi como divertimento, pero que para el lector son pura dinamita.

En este caso, Camilleri nos enfrenta con la vida aparentemente triunfante de un grupo de jóvenes, conocidos desde la infancia o la adolescencia cada uno de los cuales guarda un terrible secreto: la marca indeleble de un primer recuerdo. La costumbre de reunirse cada sábado en casa de Fabio y Giulia se ve truncada por la aparición en escena de Gianni, al que todos habían perdido el rastro diez años antes. Esto trastoca la, suponemos, tranquila rutina semanal del grupo que ve como sus miedos y traumas más enterrados se manifiestan como por ensalmo en un desastroso desenlace.

La novela, que en muchos momentos da la impresión de haber sido concebida como obra de teatro (nada extraño en Camilleri, por otra parte) se abre y se cierra con un rápido repaso a la infancia de cada uno de los protagonistas, que nos ayuda a comprender sus razones, sus terrores y sus apegos.

Nada más cerrar el libro, aún sobrecogido, me he imaginado al viejo Camilleri mirándome y riéndose de mi estupor, quitando importancia a las chiquilladas desde su trono de casi noventa años. Bravo, vecchio professore! 

Andrea Camilleri
Foto: Marco Tambara (Wikipedia)

 

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