Un hombre al margen

La historia de la humanidad, y por tanto la de la literatura, está plagada de casos de condenas injustas, de personas inocentes acusadas de unos hechos que no cometieron. Filósofos, brujas, infieles, profetas o sencillos ciudadanos fueron ajusticiados a pesar de que la historia demostró su inocencia y los absolvió. Sin embargo, la mayoría de ellos nos resultan tan lejanos en el tiempo o en el espacio que tenemos la tentación de creernos completamente a salvo de ser considerados falsos culpables.

Un hombre al MargenSin embargo, la novela que hoy os queremos recomendar nos da una bofetada en el “buenismo” en el que esta sociedad se ha instalado, advirtiéndonos de que no solo cualquiera de nosotros puede llegar a ser el blanco de todas las miradas sin tener culpa ninguna, sino que también cada uno de nosotros es perfectamente capaz de condenar a nuestro prójimo teniendo en su contra tan solo indicios, sensaciones, opiniones (quien no haya considerado en algún momento que Dolores Vázquez debía pudrirse en prisión por el asesinato de Rocío Wanninkhof, que tire la primera piedra).

En “Un hombre al margen“, editada por la estupenda Nórdica Libros (que ha supuesto a su autor, Alexandre Postel, obtener el Premio Goncourt 2013 a la Mejor Primera Novela), conocemos a Damien North, un severo, aunque algo extravagante, profesor universitario de Filosofía quien muy pronto se ve envuelto en una acusación descabellada y socialmente deplorable como es la de tenencia de material pornográfico pedófilo. Debido a su dificultad en superar la muerte de su esposa (bastantes años mayor qué él), a sus escasas habilidades sociales y a la repugnancia que genera en la sociedad este tipo de delitos, muy pronto Damien se encuentra solo, perdido y declarándose culpable sin comprender la razón.

Al estilo de la angustiosa y emocionante película danesa “La Caza” (nominada al Oscar a la mejor película en habla no inglesa), Postel nos va introduciendo con aparente sencillez no exenta de crueldad, en lo inexorable de los convencimientos colectivos, en una dramática situación en la que un golpe de suerte se convierte en la única salvación posible. Con estilo lingüístico impecable y una narración en ocasiones desoladora, el autor denuncia que intentar guardar distancias o tener sentimientos privados y especiales puede resultar enormemente sospechoso en una sociedad tolerante y abierta, pero tan propensa a la imposición de las propias opiniones y los prejuicios como la nuestra (que se agrava aún más si tenemos en cuenta el enorme poder que podemos alcanzar al convertirnos, cada uno de nosotros en un medio de comunicación gracias a las redes sociales, añadimos nosotros), a la vez que nos obliga a reflexionar sobre si es posible empezar de cero después de ser apartado al margen. (Publicado en el blog de Librería Taiga de Toledo.)

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